Hay en todos los grupos sociales. Existen a nuestro alrededor y a veces hasta pasan desapercibidos. Son importantes por muchos motivos. Y generalmente descargamos mucha violencia en ellos. Los consideramos amigos, decimos que los queremos mucho, que son muy buena gente pero… son el blanco de mucha violencia de nuestra parte.
Son los que nunca se quejan. Esos que están ahí, que son por algún motivo más indefensos, y que se comportan de tal forma que aguantan tomaduras de pelo, chiste malos y demás cosas porque tal vez si no estuvieran solos. O eso creen ellos.
En realidad, los queremos, los tenemos en cuenta, pero es el que siempre aguanta de todo en su contra. Esa especie de bufón nabo que hay en todos los grupos de amigos.
Porqué?
Es un comportamiento de instinto animal, como sucede en jaurías, camadas, o en manadas y tropas? Siempre uno es el que come último.
Muchas veces, terminan no soportando esa agresión permanente, porque es agresión al fin y al cabo, y se separan del grupo. Pasa el tiempo, integran ya con cierta experiencia otros grupos de amigos, no juegan de nabos y terminan siendo triunfadores en lo que hacen. Raro no? Como aquello de que nadie es profeta en su tierra.
Solamente se vieron desbordados, no supieron imponer o plantear por las buenas, que querían ser respetados, y se van. Perdemos a un buen amigo. El no supo plantear que lo respetaran y nosotros, simplemente sin darnos cuenta de esa malicia intrínseca en la bestialidad humana, no los respetamos. Y se fue. A hacerse respetar por otros, y a formar su nueva manada, sin pretensiones de líder, pero tampoco a ser nuevamente el payaso.
No se da esta situación sólo en la barra de amigos. Se da de muchas maneras.
En el laburo, por ejemplo, siempre hay uno que juega de tarado. Lo pusimos y se dejó poner de tarado. Y es el blanco de todas las “sanas” bromas y demás ataques (violentos psicológicamente) de los demás integrantes del grupo.
Sabemos poco de su vida, pero si rascamos un poco la cáscara, vemos que es de muchos problemas.
Puede darse el caso también del que cobra tarde, fuera de fecha, y… se endeuda en la tarjeta, pero… como le dice al jefe que las cosas son diferentes, que hay deberes y que son mutuos, que el cumple, y que no cumplen con él. Algo que debería darse naturalmente. Tal vez el jefe debería estar apurado por premiar al tipo que se bancó la lucha al pie del cañón todo el mes y que mas allá de ganancias o pérdidas, su lucha fue real, leal y dedicada. Pero no es así. La tendencia parece ser que es pensar que el que tiene esa actitud leal está desesperado por no perder el trabajo, así que no se va a quejar si cobra tarde. Igual que el amigo tonto que se banca las jodas, no se va a ir porque se queda solo.
Somos… despiadados. Tremendamente despiadados, y esto ya es una costumbre y lo vemos como algo natural. Es un boludo o una boluda y ese es el rol que juega entre sus amigos o en el trabajo.
Amistades mal entendidas. Por ahí escuché también que el verdadero amigo te gasta por delante y te venera por detrás. (No me refiero a los amigos que son gays …ja ja)
Pero siempre existen esos que no se enojan, y que hostigamos fuertemente. Esos que nos quieren de verdad y que son los primeros blancos que apuntamos cuando nos entra enojo con lo que sea. Porque sabemos que nos quieren, y aprovechamos que es así. Pero estamos generando dolor, estamos dando violencia, y la violencia es algo que si se guarda enferma . O sea, el que recibe violencia tiene dos opciones, repartirla o enfermar. Difícil, muy difícil. Y hablo otra vez de esa violencia no considerada violencia. La peor de todas, la mas astuta, la violencia emocional.
Por ahí deberíamos poner más atención a este aspecto que por ahí nos parece poco importante, pero que a mi juicio sería una mejora enorme en el mundo de mierda que estamos formando.
Siempre habrán débiles. Entonces los más fuertes tienen la obligación moral de apoyarlos. A cambio tan solo de nada. Si no, no tiene valor.
Por ahí es una cagada perder un buen amigo o amiga, hacer que una buena persona se aleje por un motivo tan ridículo como este.
Ser mas, o menos que alguien, es un rol que se da en todo el reino animal.
El más fuerte, el más inteligente, el más astuto… ellos son líderes natos. También hay otros integrantes que hay que tener en cuenta y proteger. Ser un líder no es un premio a nada. Es por sobre todas las cosas una responsabilidad que los que ostentan esa posición deben asumir. Esto no se trata de competir a ver quien es el mejor o el peor. Se trata de vivir. Y si sabemos ver la vida de esa manera, sin competencias, sin considerarnos más o menos que alguien, la verdad… como decía Louie Armstrong (y Joey Ramone también!)…
Que mundo maravilloso.
Hasta la vista babiessssssssssss


Estoy de paso muy buen blog te felicito.