Existe otra forma de aniquilar y es a través de la reputación de alguien.
Santos seguro que no hay, pero si creo haya gente con buenas intenciones que ha cometido errores en su vida. Algunos soportan la verguenza, otros simplemente deciden lo peor.
Hoy leía una fuente de noticias y me enteré que una señora se suicidó ante un problema surgido por inspección de DGI. Tal vez existían irregularidades, y no dudo que los inspectores deben hacer su trabajo.
Pero son esos los verdaderos problemas de la evasión fiscal? Un pequeño comercio en José Pedro Varela?
Las cuentas fiscales seguro no cambian, y claro que la ley es pareja para todos. Asi debe ser. Solo que en una mentalidad formada en un lugar donde los impuestos (sus porcentajes) se basan en la evasión existente (los números tienen que dar de cualquier manera) esto va a suceder siempre.
Cuando los capitales que se manejan son enormes hay “blindajes” que aparecen. Mejores abogados, opinión pública, y capacidad de respuesta a ello.
Cuando lo que el negocio deja es para la comida y poco más, todo cambia.
Eso si, de ultima en el país de las atrocidades existe un cura que te absuelve si robas para comer.
Una gran confusión. Robar esta mal siempre. Robar al projimo está mal y robar al fisco esta mal.
De todas formas ambas cosas deberían tener una solución “personalizada” y e ahí la gran laboe a desarrollar.
El que robaría para comer debería ser asistido y recibir educación y herramientas básicas de supervivencia.
El que se la juega a invertir (aún en pequeñas y posibles cantidades) debería tener la “piedad” (hay que pedir esto… “piedad?”) de un sitema que por tratar de ser igual corta con la misma tijera a casos muy diferentes.
Oportunidades es lo que este país necesita. Fomentar esas ganas dormidas y vislumbrar sueños posibles.
Que estos casos se analicen en profundidad y que cada uno, ya que es analizado por seres humanos, reciba la atención pensando siempre en que la buena voluntad existe.
La ejecución, es de la época de la triste inquisición.
Trabajar para sustentarse, vivir en paz. No se pide demasiado.
