Para leerlas y pensar cuanto nos hemos apartado.
“…Sólo aspiro al bien de mi Patria, en la justa causa que sigo; y si algún día los americanos del Sur nos vimos reducidos al abatimiento, hoy estamos resueltos a hacer valer los derechos que los tiranos mandones nos tenían usurpados…”
“…Me he visto perseguido, pero mi sentimiento jamás se vio humillado…”
“Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana.”
“El Jefe de los Orientales” ha manifestado en todo tiempo que ama demasiado a su Patria para sacrificar este rico patrimonio al bajo precio de la necesidad.”
“La multiplicidad de nuestros enemigos sólo servirá para redoblar nuestras glorias si queremos ser libres. Los Orientales saben desafiar los peligros y superarlos.”
“….En el camino del honor, del que jamás me he separado, me he hallado al frente de los derechos sagrados de mi Patria que he defendido y defenderé hasta donde el soplo de mi vida me anime”….”En la unión está nuestro poder y sólo ella afianzará nuestro presente y nuestro porvenir”
“….Es propio de los pueblos libres, preferir la gloria a la ignominia…” (N. del A.: ignominia es vergüenza)
“….La grandeza de los orientales solo es comparable a su abnegación en la desgracia: ellos saben acometer y desafiar los peligros y dominarlos; resisten la imposición de sus opresores, y yo al frente de ellos marcharé donde primero se presente el peligro.”
“…Es llegado el caso en que la Patria demanda los mayores sacrificios de sus hijos. Los pasados son inútiles si no empeñamos otros contra un extranjero sediento de nuestra dominación…”
” Amar su libertad es de seres racionales: perderla es de cobardes.”
Con libertad ni ofendo ni temo.
El depotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos.
El pueblo es soberano y él sabrá investigar las operaciones de sus representantes.
En lo sucesivo solo se vea entre nosotros una gran familia.
La causa de los pueblos no admite la menor demora.
La cuestión es solo entre la libertad y el depotismo.
Los pueblos de la América del Sur están intimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos.
Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana.
Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos.
No existe un pacto expreso que deposite en otro pueblo de la federación la administración de la soberanía.
No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad.
Para mi no hay nada más sagrado que la voluntad de los pueblos.
Que en modo solemne se exprese la voluntad de los pueblos en sus gobernantes.
Que los indios en sus pueblos se gobiernen por sí.
Que los más infelices sean los más privilegiados.
Sean los orientales tan ilustrados como valientes.
Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación.
José G. Artigas
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Feliz cumpleaños General!
La campaña de “propaganda” política se encuentra en su punto máximo respecto a las internas partidarias, pero también se preparan y se dejan entrever intenciones respecto a las elecciones nacionales.
Dardos van, dardos vuelven. Nosotros miramos. Todos hablan lindo. Algunos son el pueblo, otros el futuro, algunos la experiencia otros la renovación. Todo lo mismo? Sin dudas.
Lo que sigue son los 11 postulados de Goebbels, el jefe de propaganda del nazismo en la Alemania de Hitler.
Nada ha cambiado, parece.
Por supuesto, cualquier similitud con la realidad…. es pura coincidencia.
Vale la pena refelexionar sobre estos 11 postulados, y compararlos con lo que vemos en nuestra realidad cotidiana. Ejercicio de la mente, tan sano como el del cuerpo, o más aún.
11 Postulados de Goebbles (las letras en negrita por mi cuenta!)
1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».
7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.
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Me hace sentir mal que me crean un idiota.
A uds. no?

1963 - 2009
Por una complicación de su enfermedad murió Fernando Peña
El actor uruguayo Fernando Peña, de 46 años, murió hoy en una clínica de Buenos Aires al agravarse la enfermedad terminal (cáncer de hígado) que lo aquejaba desde hace tiempo.
Fernando Gabriel Peña había nacido el 31 de enero de 1963 en Montevideo, y su deceso fue anunciado en la emisora radial en la que trabajaba, donde se levantó la programación y se dispuso sólo pasar música.
Con el mueren varios personajes que dada su auto diagnosticada ezquizofrenia conformaban su ser.
En paz Fernando. No te olvidamos.
Ya que hoy es el día del libro, el que ilustra a las personas, y recordando que debemos a pedido del Jefe ser “tan ilustrados como valientes” me decidí a opinar con valentía de los ilustres.
No se que importantes sean los “títulos”.
Hay títulos profesionales, de nobleza, de mérito…
Nunca los vi importantes.
Muchas veces de tantas veces oir “ahh!… pero un título es un título” deteste tanto el asunto que un día no me presente(aún estando preparado de sobra) al exámen final de inglés.
Había después un montón de imbeciles que a puro multiple choice tenían uno, y yo que realmente hablo inglés… no.
Me daba gusto eso.
Siempre pensé que cuanto más cursos y postgrados y más y más… bueno, como que todo está pensado para ser más idiota a cada paso. Nos estupidizan con “títulos” que quieren decir “el establishment asevera que Ud. pertenece a esta sociedad que programamos y nos conviene!”
No me jodan, dejen que piense y aprenda por mi mismo, de quien yo considere un maestro y guarden los títulos.
Pero hay títulos y títulos.
La Intendencia municipal, le dió título de ciudadanos ilustres a algunas personas que tuvieron la desdicha de pasar penosos momentos por culpa de la dictadura.
Por su relación cercana de parentesco con desaparecidos son considerados ilustres ciudadanos de Montevideo.
Error.
Son personas que sufrieron injustamente algo que no debió suceder nunca.
Pero no son ciudadanos ilustres.
No en el mundo que yo creo.
Nunca me dieron un título de ciudadano ilustre, y además no lo merezco. O sea que está bien.
Pero, si hubiera hecho algo productivo en mi vida y fuera ciudadano ilustre de Montevideo, hoy devolvía el “título”.
Por vergüenza nada más.
Siglo XX Cambalache???
Discepolín! no sabés lo que te perdiste en el XXI!
Hasta la vista BBS!
