Día de reflexión el 1º de Mayo. Por lo menos para mí, una fecha que me gusta respetar. Y creo que no es para menos. Como cualquier laburador, siento ese día como algo muy mío.
Mi abuelo lo sintió así, mi padre lo siente así y creo que eso se transmitió a mi generación también.
El sindicalismo es sin lugar a otras interpretaciones el eje donde el primer día del mes mayo, recordando simbólicamnete a los “Mártires de Chicago” se manifiesta en nuestro interior.
El Sindicato, con mayúsculas. El Gremio, también con mayúsculas, que hace equilibrar o lo intenta, mediante negociaciones con patronales, empresarios e industrias, mantener esa balanza de equidad.
El sindicalismo, se merece el respeto más profundo que un trabajador pueda dar. Es su respaldo, su espalda con espalda ante un sistema despiadado.
No voy a los actos y las veces que fui traté de mirar de lejos. Siempre me dieron ese que se yo, de que algunos desgraciados inútiles pretenden liderar a otros por la demagogia en si misma o para acomodarse.
Desgraciados, inútiles o vagos, que encuentran en ese puesto sindical la forma de cobrar sin laburar.
Hijos de mil puta. Sin más calificativos.Eso es una falta de respeto al sindicalismo.
Hoy, por tele, vi los actos y contra-actos del mal entendido y nunca superado falso sindicalismo uruguayo.
Dan asco.
Política barata, donde la política debería quedar afuera. Dirigentes políticos (que inteligente Vazquez al no concurrir) sentados, aplaudiendo reclamos contra ellos mismos, y aplaudiendo un poco más fuerte frases contra la oposición política que nada tienen que ver con el 1º de Mayo.
Porque se mezclan otros derechos humanos (tan válidos como el del trabajo) en una acto que termina con los imbéciles bailando al ritmo de murga. Payasos.
Esa no es ni cerca la forma de acercarse a los trabajadores. Esa es la forma de hacer proselitismo. Arrimándose a gente que confía en ellos por ese mágica razón llamada liderazgo y que no es otra cosa que gobernar con mentiras a gente miedosa, falta de esperanza, y cerca de la desesperación. Los alaban como faraones, y ellos, los usan como siervos.
Juro que prefería la auténtica manifestación de ideologías (supuestamente) encontradas de los actos pre frenteamplismo. No esta farsa.
Tal vez sea yo que no se apreciar sus loables intenciones… siempre es una opción equivocarse. Pero no les creo.
No es imparcialidad. Es un acto político partidario donde algunos sindicalistas además buscan la opción de subir un peldaño y llegar a legisladores. Porque? Solo por acomodarse más.
Ninguno de ellos tiene vocación de servicio. Que debería ser sinónimo de vocación política.
Ya estan gastados los recursos de invocar al “Che” (dejen descansar en paz a un verdadero idealista!), a Fidel o a cualquier “líder” que esté de turno.
Ya está gastado y resulta hasta cómico, ver como el orador plantea una discrepancia con el gobierno, y sus representantes, sentados en primera fila asienten.
Prefiero a tipos más idealistas como Zabalza, aún no estando de acuerdo con él en algunos.. aspectos, me provoca mucho respeto cuando habla. Es auténtico.
Lo demás, el otro acto, más lamentable y mísero que el oficial. La clase privilegiada de los municipales radicales uniéndose a extremistas que jamás estarán conformes, marginados mentales de una revolución que inventan, y algunos pobres laburadores que se arrimaron. Sólo por estar calientes con el gobierno.
Allí, gente que promedialmente gana 1500 dólares por mes por tratarnos inadecuademente y no cumplir con su trabajo se puso de manifiesto y reivindicó la igualdad ante personas que apenas logran comer. El que no quiera verlo, tiene derecho. Pero el mal uso, o abuso del poder sindical, es un acto atroz en contra de la clase obrera.
Ellos lo saben, pero no les importa. No les importamos los laburadores que a puro impuesto, bancamos su clase privilegiada, con la anuencia de ex jerarcas y actuales legisladores, y la impotencia de los actuales jerarcas. Que además saben que la tienen perdida y que se van a tomar un plato se su propia sopa. Esa sopa que los llevó adonde están. Eso es inevitable.
Me gustaría saber si se dan cuenta que estamos en democracia. Me gustaría saber si la democracia y su inserta división de poderes se respeta si, y solo si, conviene.
No debería ni haberse hablado del tema. Pero se habló. Y me asombra además el cambio de discurso ante el nuevo fallo de la Suprema Corte de Justicia.
Antes… las palabras no eran las de hoy. Una falsedad.
Me aterra ver como la emoción gana a las personas en un acto frente a la Corte en apoyo a su gestión.
Estoy seguro que sus concurrentes, hoy no lo volverían a hacer.
Una idiotez, y otra falsedad. Le llevaron una manzana de regalo a la maestra para sacar un 10?
Uhmm, no funcionaba cuando yo iba a la escuela. Creo que ahora tampoco.
Los jueces son jueces, no dioses.
Dios da libre albedrío, y a los jueces hay que obedecerlos.
Gran diferencia entre dioses y jueces.
Hay que obedecerles. Y ahora seguro lo harán por los principios más sagrados de la democracia.
Antes, cuando no convenía, se les amenazó veladamente o no tanto (tema presupuesto y sueldos) y se les “desautorizó” de parte de autoridades que llegaron a decir que lo fallado no implicaba la derogación del impuesto.
No me siento respetado, no me siento defendido por la oposición. No me siento seguro y respaldado por una constitución que siempre consideré sagrada.
Toda mi vida, en democracia, me sentí en paz, sabiendo que “nuestra” constitución era un respaldo. No sé mucho de leyes y menos de interpretar la constitución.
Pero sabía con fé y certeza que el estado de derecho y “mi” constitución me amparaba.
Sabía que si no hacía nada malo, nada me iba a pasar.
Hoy me siento tan inseguro como en la dictadura.
O quizás más. Porque antes estaba alerta, ahora estaba confiado.
Que pasó con mi orgullosa seguridad por ser uruguayo?
Ya no existe.
Solo me queda rescatar la lección de que el lobo feroz no era tan malo… y que Caperucita resultó ser una trola.
Basta. Ya basta.
Si esto no es estar en el horno, que alguien me avise cuando realmente estemos.
Pero la gran mayoría parece no percatarse de que todo lo que están haciendo no es más que fuegos artificiales, y que se nos viene una brava. Una muy difícil.
Y bueno. Los votos valen todos iguales, sean estos calificados, o no.
Por eso la demagogia existió, existe y existirá siempre.
Hasta la vista babiesssssssssssssss

