
En el artículo del 14 de junio, publiqué algo que me llamó mucho la atención, y era la posibilidad de enmendar como seres humanos, aunque repito que de eso hay responsables que deberían solucionar el asunto, el tema de los pobres pingüinos que confiando en la naturaleza del mundo no tuvieron en cuenta el malhechor ser humano, por boludo o no, que le arruinó la vida a cientos y dejó maltrechos y tal vez condenados a muerte a muchos otros.
El fin de semana pensé en eso.
Y por supuesto me divago en temas relacionados, por eso hoy se llama Dar una mano II.
En muchas ocasiones, nos sucede que alguien nos pide ayuda. Nosotros también la pedimos.
Y hasta ahí todo está bien. Ayudar a nuestros semejantes, es parte de la vida y algo muy grato y reconfortante si está a nuestro alcance.
Ayudar.
Pero qué término más amplio es este.
Se aprece a otros, como asistencia, subsidio, empujón (en el buen sentido), apoyo … y el que más me disgustó. Deber.
No les pasó?
Estoy seguro que si.
Ayudar está muy bien, mientras sea temporal, esté a nuestro alcance, o sea ese nuestro sentimiento samaritano.
Pero cada cual tiene su camino.
Y “todos” tenemos la muy fea costumbre de pensar que ayudar o que nos ayuden es “obligación”. Y el ayudado muchas veces hace lo imposible para que si cortás esa ayuda te sientas para el culo!
Me jode mucho eso.
Y es costumbre transformar asistencias transitorias, en “deudas” que no sabemos como fuimos tan boludos de contraer.
A todos, nos parece que la vida de los demás es más sencilla que la nuestra. Porque no nos toca vivirla.
Solo por eso.
Todos tenemos problemas y prioridades que no necesariamente tienen que ser ayudar en forma permanente, algo como una especie de absorción de energía y materiales, sobre todo esto último aplica frecuentemente.
Cuando alguien me pide ayuda, realmente si puedo la doy.
Pero hay un límite para eso.
No es egoísmo. Es exactamente no ser egoísta conmigo mismo.
Suena raro. Pero piensen si a veces la ayuda o asistencia no se transforma en abuso. A nosotros y desde nosotros hacia los demás.
Empezás ayudando, meses o tal vez mucho más que meses después, te das cuenta que ya te jode.
Los emails, las llamadas telefónicas, los encuentros con el “ayudado” se transforman en más tensos, (sabe que está tirando de la piola) siempre apurado por recibir la ayuda, llorar un poco la miseria,(justificarse) e irse cuanto antes para que no tengamos capacidad de reacción.
Las pelotas.
Eso es usurpación y no ayuda.
Emails, teléfono o visitas se transforman de pronto en algo parecido a un cobrador?
Uhmmm!
Me jode.
Y tal vez suene muy mal. Pero esa no es ayuda. Es avivada.
Si analizamos nuestro entorno vamos a ver que hay muchos vivos. Que pidieron ayuda, que se les dió, que salieron del tropiezo, que se lograron restablecer, pero que no te llaman para contarte la buena noticia. Dado que, por ende termina la “ayuda”.
Tal vez seamos nosotros los que estemos cometiendo ese error, y sería espectacular, enfrentarlo y agradecer por la asistencia recibida y si es posible, devolverla.
No es así. La miseria humana no lo autoriza en la generalidad de los casos.
Se tira de la piola hasta que se rompe.
Un día, frenás el asunto, lo planteás en una buena, le explicás que ya no considerás necesario tu aporte, y de pronto…. después que ayudaste y tal vez con esfuerzo te privaste de algo… porque te parecía importante ayudar…. después de eso, cuando planteás que ya no lo vas a hacer, te transformás en el perfecto hijo de puta… ja ja
Suena cómico, pero es lamentable.
Antes de plantearlo, incluso muchas veces te das cuenta que por miedo a que plantees esa posibilidad de finalizar con ti ayuda, las distancias se alargan, y te esquivan.
Que paradoja.
Espero tener la cabeza muy limpia si me sucede.
Quiero poder agradecer, y quiero ser fuerte en caso de retirar la ayuda a alguien. Porque ya no puedo, o porque ya no lo necesita.
Pero hay que ser fuerte. Muy fuerte y ejecutivo con este asunto. La ayuda a quien no lo necesita o simplemente no la merece, es ayuda que tal vez no podamos darle a otros.
Hay que saber decir “hasta aquí fue” , o “No va másss”.
Nadie necesita tu ayuda de por vida, salvo raras excepciones. Muy factiblemente se aproveche de eso.
No es el tema de hoy. Pero sucede hasta en planes de emergencia social. Por eso no los comparto.
Demos herramientas para subsistir, no vidas “cigarrescas” .
Mal bicho el ser humano.
Ayudar a los animales, causa más satisfacción. No te piden si no necesitan, y son eternos agradecidos capaces de dar su vida por vos. Cuanto nos falta aprender… por Dios!
Y ayudar es tan… tan lindo!
Hasta la vista BBS!

