Robo de autos Uruguay

Nos pasa a todos, no?

Gracias por comunicarse, nuestros operadores están atendiendo otras solicitudes, sírvase aguardar, será atendido a la brevedad….
Normal, no?
Si, me pasa cuando llamo a los que me venden Internet, o a los de cable. Me pasa si llamo a la Intendencia, y me pasa en muchos lados, donde existe esa pelotudez de los call centers, que no tienen en cuenta que llamar (salvo los 0800) sale caro y que odés estar en en celular, que por más que publiciten módicas sumas por llamada, siempre hay un tranmpa, porque usándolo solo para lo que se debe usar, sin excesos, la cuenta a fin de mes me pone en estado de shock!
Al principio, averiguaba como podía haber gastado tanto. Después, me di por vencido.
Es darse contra una pared. Nadie sabe, nadie es responsable, o tengo que perderme un día entero, que no me sobra, en un reclamo que me aburre de sobremanera hacer.
Hoy fue diferente.
Venía circulando, vi como algunas hermosas criaturas rompían el vidrio de un Corsa plateado matriculado en San José, llamé al 911, eran las tres de la mañana casi, y estaban todos ocupados. Esperé.
Cuando me atendieron, dije muy rápido lo que pasaba.
Me sorprendió que empezaran a hacerme preguntas sobre mi.
Después de esa catarata de preguntas  al mejor estilo de Los Twist, “donde trabaja, donde vive, Ud, quien es..” le dije que eso no era importante que staban afanando y que mandaran a un patrullero a un policía en “mosquito” a uno en bici, o algo!
Pacientemente me  explicaron que debía aportar todos mis datos. Le dije, “no, las pelotas, trato de ayudar, no quiero que nadie me joda”.
No podían tomarme denuncias en ese caso.
Pobre el tipo del auto, pensé.
Qué fácil sería todo esto si con una respuesta adecuada y veloz, todos al ver algo llamamos y se actúa en consecuencia.
Posiblemente, sin justicias por mano propia, los delincuentes que pululan en una madrugada de lunes, se sentirían un poco paranoicos si alguien los ve y no serían tan descarados e impunes los actos delictivos.
Tal vez estoy equivocado y alguien pueda demostrarmelo.
Si todos llamamos ante estos hechos y a los minutos hay un móvil de la policía, creo que sería una solución, tal vez no definitiva, pero creo que una forma de ayudar a que estos delitos menores bajen en frecuencia.
Opciones.
Llamar y que vengan, atropellarlos y que vengan a llevarme preso, tener un revólver y dispararles (tratando de no herirme yo mismo)… uhmm , no.
No podría atropellarlos, no se disparar, no tengo con qué disparar, y mi única arma es un celular que puede llamar por ayuda policial.
Corté, me acordé de Pamela Silva, de el viaje a China de Daisy, de que… no siento estar seguro.
No hay acción, no importa nada.
Al rato, volví a pasar y el vidrio seguía roto, y el auto a merced del que pasara con ganas de llevarlo, desguazarlo, que se yo, afanarle algo más si quedaba….
Porqué me caliento?
No sé.
Estamos en una sociedad de no te metas, y me rebela la situación.
Se que el 911 según dicen recibe demasiadas llamadas al pedo. Teniendo esto en cuenta, y como no soy de atemorizarme en estos casos, decidí ir a la comisaría de la zona, a avisar.
Otra vez, mis datos. No.
Al final le di mi nombre y teléfono y prometieron ir a hacer algo.
Les pregunté porqué pedían mis datos. Para qué? Quien iba a mentir diciendo en la otra esquina afanaron un auto?
Me explicó (no sin que me molestara, reconozco) que ninguna persona inocente, tenía porque temer dar sus datos. Aclaré, menos mal, que si había ido a la comisaría en cuerpo y alma a avisar, era por un tema de bien público. Me gustaría  sinceramente que si alguien afana mi auto, alguno se moleste en dar cuenta a la autoridad policial que eso ocurrió.
Me sentí confuso, medio harto, mi cabeza pensaba a mil por hora en cuantos hechos similares o mucho peores estaban sucediendo en ese mismo momento.
Me dí casi por vencido. Dije, bueno, sres. les avisé, me voy.
Buenas noches y gracias fue la respuesta.
Me fui a casa.
Como suelo amar estos silencios de la madrugada, me quedé escribiendo el el blog, me fumé unos cigarrillos, y aunque tenía sueño, había algo que quería hacer antes de ir a dormir.
Je. Imaginan bien. Salí, volví al lugar donde había sido el robo del auto, y adivinen qué!
Ya no había un Corsa plateado con el vidrio roto. Ahroa había un Citroen Ax rojo empadronado en Colonia, en las mismas condiciones.
Me pregunto que habría sucedido, si me hubieran dado bola, y hubieran vigilado la zona.
No habría sucedido el segundo robo?
Acabo de volver. La situación está esencialmente incambiada. Pero peor.
Seguramente, por la ley de estadísticas, varios autos más, que son de pesrsonas que no poseen garage o están de visita, sufrieron los mismos daños.
A alguien le importa?
No parece.
Claro que esto es fruto de mi calenturienta sensación térmica, y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
Me siento inseguro, en tierra de nadie, donde nada será igual.
Disculpen sres. legisladores. No creo que las nuevas leyes que proponen, modifican y vuelven a modificar, puedan con este flagelo.
El flagelo es… el no me importa.
La próxima vez, que debo hacer?
Seguir de largo y decirme a mi mismo, no te metas, no es asunto tuyo?
Me parece que esto es asunto de todos.
Hasta la vista BBS

    
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