Bandera Uruguaya

Una nueva cumbre. Una nueva decepción.

Siempre víctimas, siempre mangando, siempre preocupados por que los demás no se calienten.

Jugar en equipo es una buena costumbre. Pero hay que aprender a hacerlo.

Hay que saber necesariamente que tu función es hacer lo mejor para el grupo. Saber además, que ciegamente podemos confiar en nuestro compañero de equipo, que sin dudas hará lo mejor para el grupo, y por lo tanto, espalda contra espalda, lograr metas. Un juego. Si, creo que a pesar de que tomemos esto  muy seriamente no deja de ser un juego.

Por supuesto es un juego a veces muy cruel. Cuando algo sale mal, en este juego, no te quedás sin tirar los dados por un turno… en este juego la gente pasa hambre, las personas hacen locuras, la sociedad se degrada, y como consecuencias lógicas, podríamos nombrar muchas más.

No es un juego fácil. O es fácil, o más fácil de lo que pensamos y esto lo complica la propia idiosincracia del ser humano por estas latitudes?

Siempre me pregunté eso.

Miremos las cosas como si las reglas actuales fueran diferentes.

Imaginemos… No hay crisis, el índice de pobreza es mínimo, y además la pobreza es digna. Lo básico está. Habitación, alimentos, educación y por lo tanto posibilidades.

Ante esta situación, los problemas no hacen tan sensibles a las personas.

Se puede trabajar en equipo, sabiendo que las soluciones hay que buscarlas. Y se encuentran.

No es el caso actual. La cosa está complicada (me pregunto si tiene sentido?) en la región.

Sabemos lo que es un equipo?

Es como cuando en el fútbol, se juega a ganar, no importa quien haga los goles, ni quien se luzca más o menos. Jamás se piensa en jugar para la tribuna, individualmente, sin importar si el resultado es adverso.

Creo que el gobierno de Tabaré Vazquez sabe de eso. Supo, en equipo y limando asperezas, viendo que unía el partido y no qué lo separaba, lograr una victoria limpia en las elecciones de 2004.

Vázquez es un gran estadista y por sobre todas las cosas un líder natural. Es mi más sincera opinión. Cuando tuvo que hacerlo, unió a muchos, y todo en base a carisma, y la entrega de equipo de los que pasaron a jugar en el banco para justo no llegar a ver el triunfo. Pero ese conocía de trabajo en grupo.

El equipo, finalmente, no fue lo que esperaba, porque se confundió de meta. La meta no era el triunfo electoral, era una culminación notable de una gestión de gobierno unos años después.

Pero siempre hay confundidos en este asunto. Por eso, hay divisiones hoy. Y los que unen tal vez no sean suficientes.

Pero esto no es una crítica a nuestro gobierno. Lo puse como ejemplo, al igual que el fútbol, de lo que pasa cuando un equipo funciona en base a intereses individuales de algunos de sus integrantes.

Creo, que en Latinoamérica, esto se da desde siempre y es por nuestra incapacidad de jugar en equipo. Un tema de idiosincracia.

El equipo de fútbol, el equipo de gobierno, y el Mercosur.

Otro fracaso más.

No sabemos jugar en equipo, siempre priman las “individualidades” de los países con más poder, más acomodados, o la soberbia de sus transitorios gobernantes. Y me gustaría agregar también además de soberbios un calificativo como ignorantes.

Época de bonanza económica como no se daba desde hace mucho.

Gobernantes con buenas intenciones y mentalidad de equipo, que se van dignamente antes de una cumbre, donde priman los discursos demagógicos de gente que trata de encarnar demagógicamente a los muertos.

Sirve de algo insistir? No será momento de irnos?

Uruguay, hoy tiene gente muy capaz en relaciones exteriores. Gonzalo Fernández  por ejemplo.

Porqué no jugar más al individualismo, que a las sociedades donde el negocio no sirve?

Me gusta la frase que dice  “los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera porque si entre ellos pelean,los devoran los de afuera”… La dijo José Hernández en Martín Fierro. Y sin dudas es una gran verdad. Pero cuando no se puede…. no se puede. José Hernández también dijo:

Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.

Y es lo que estamos propiciando, lo que estamos soportando, y sobretodo no nos merecemos. El Uruguayo es un pueblo culto, respetuoso de los demás, pero también, y sobre todo de si mismo.

Lamento que algunos no se den cuenta.

Unidos entre nosotros. Prevenidos de los que alguna vez ofendieron.

Con libertad, ni ofendo ni temo…. remember?

Hasta la vista BBS!

    
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