
Según la versión bíblica, fue creada por los hombres para alcanzar el cielo. Y así ser como Dios.
Dios, que parece que no se copó con la idea, creó los idiomas. Nadie se entendía ya. Y no pudieron construirla.
Más allá de que los profesores de idiomas estarán eternamente agradecidos, más allá de la generación de empleos, Dios no quiso que nos fuéramos al carajo, pensando que éramos tan poderosos como él. Estábamos soberbios en nuestra humanidad y el proyecto de la Torre de Babel así lo demuestra.
Soberbios. Pero sin poder siquiera entendernos.
Cada cual hablando su lenguaje que seguramente el otro no podía comprender.
Si nos venimos al día de hoy, algo similar parece que está pasando.
No nos entendemos. No escuchamos a nadie (perdimos totalmente la capacidad de oir lo que el otro piensa) y en caso de escucharlo, lo vamos a interpretar según lo que pensamos nosotros y no como la esencia de la idea original del otro es. Como leer un horóscopo. Igual.
Si la discusión (en su más fiel representación de intercambio de ideas) es entre dos, seguramente sea muy difícil enterdernos.
No lo hacemos más. Pensamos muy en serio que todo lo que cedamos será utilizado en nuestra contra, y que decir, “si, tenés razón, estaba equivocado” es de perdedores. Y nadie quiere ser perdedor en este nuevo orden mundial.
Está tan mal reconocer un error? Está mal equivocarse? No. No creo eso. Es más, creo que si alguien se equivoca y otra persona le ayuda a ver el error, el equivocado no hace otra cosa que enriquecerse.
Pero no funciona así parece ser.
Seguramente, ya estamos acostumbrados a eso tan feo de “embarrar la cancha”.
Cuando nos damos cuenta que “posiblemente” el otro tiene “un vestigio” de razón, (según nosotros, claro) es imperioso comenzar a:
1-Tirar mierda.
2-Traer a referencia cosas y casos que no estamos ni cerca de discutir, pero en los cuales el otro perdió o nos perjudicamos en algo.
3- Alzar la voz.
4- Cerrarnos mentalmente a cualquier posibilidad de razonamiento que no sea la nuestra.
5- Ofuscarnos, elevar presión arterial, infartar o hacer paros cardíacos (muy útil como artimaña si vemos que el otro va ganando).
6-Echarle la culpa a terceros que no tienen nada que ver, por supuesto levantando falso testimonio de algo que… nadie puede fehacientemente comprobar.
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En el caso eventual, de que los participantes sean tres o mas… no vale la pena siquiera intentarlo.
No sabemos escuchar.
Ya no hay diálogo.
Equivocarse es perder.
Y perder está prohibido y merece revancha… Una revancha cruel, despiadada, llena de odio y rencor.
Pasa con amigos y amigas, novias y novios, esposas o esposos, socios de negocios etc.
Pasa en la reunión de la comisión del edificio. En el cuadro de baby fútbol, en el “cole” o cuando manejamos.
Pasa en diputados, senadores e internas de partidos políticos.
Nadie escucha a nadie.
Nadie razona ya.
Nadie entiende y las discusiones que tenían un objetivo se ramifican y vuelven a ramificarse en un sinfín de posibilidades. Llegan a ese lugar donde la distancia entre los hombres es tal, que ya es imposible volver al punto de partida, o a la discusión inicial.
La Torre de Babel.
Existe una sola forma de ver las cosas. La mía.
Es nuestro principal pensamiento.
El comienzo de la involución.
La degradación como especie.
El comienzo del fin.
El que esté libre de pecado que escriba el primer comentario… ja ja
Solo después pueden opinar los pecadores.
Hasta la vista BBS

