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Tierra de nadie

Es un poco, solamente un poco lo que siento.

Por algún motivo, (tal vez inserto en mi ADN) suelo entrometerme en problemas ajenos cuando estos se cruzan delante de mi.

No soporto que roben, peguen, maltraten personas o animales. No delante de mi. Puede más que yo y es algo que más de una vez alguien cercano se animó a decirme “No Cabeza, no podés! no te metas!” Sé que su intención es buena. Sé también que consideran este uno de mis peores defectos. Y tengo muchos.

Pero…(ADN) siempre me meto. Creo haber tenido cierta fortuna hasta ahora. Espero que el ángel de la guarda, no me deje de cuidar (de última estoy dando una mano, no jodas, bancame un poco!) y me banque mucho.

Siempre fui criticado por eso. Pero, hay situaciones en las cuales si no intervengo, si no me meto, tengo la sensación de que no podría vivir después. No se si esta bien o mal. Solo no me interesa analizarlo demasiado.

Hay dos cosas que me influyen. No perder ese terreno, demostrando miedo y retirada (cosa que antes o después se va a transformar en dominio y pérdida de libertad) marcar en la cancha que aún sigo jugando, y algo de sentido de justicia, que puede estar errada. No niego eso. Uno siente lo que siente.

Ayer en el blog de Vic, hablaba del “Banco de favores” del Universo. Uno da. Y cuando da, necesariamente deposita. De alguna forma obtiene créditos aún no esperando recompensas. Es un concepto de Coelho.

Hoy alguien a quien quiero mucho, y que tiene mucho mucho por que vivir, se vió en una situación comprometida.

Hay una nueva forma de robo muy violento a mujeres que manejan autos.Pero también a laburadores que pueden llevar algo de interés para la lacra que habita esos lugares.

De pronto en la calle un cochecito de bebé, una bicicleta de niño, o niños de 4 o 5 años jugando (obligados por algunos solo un poco mayores) en medio de la calle sin moverse para dejarte pasar.

No sabés si el cochecito se movió sin querer por un descuido y fue a parar al medio de la calle y el bebé duerme.

No sabés si la bici es de un niño que se cayó, si va a salir de pronto a buscarla y lo que menos se te ocurre es romperla con el auto.

No sabés si esos niños que juegan, están distraídos.

Todo, te hace frenar.

En ese momento, aparecen los chicos que por culpa de todos nosotros están en situación de marginación y sumergidos en la pasta base, te abren la puerta (rompen el vidrio si es necesario) y te afana, te tiran del auto, te golpean, y… que se yo. Todo es posible en la tierra de nadie. También se mata por matar, o por la frustración de un tesoro que no resulta suficiente o no es tal.

Hoy, mi hermana estuvo en esa situación.

Alguien, en un auto, venía detrás. Al ver lo que pasaba, sin dejar de presionar la bocina aceleró y atropelló.

Todos se corrieron. Los más grandes y los más chicos.

El auto pasó de largo, se fue y atrás de él pudo zafar mi hermana.

Ya la puerta estaba abierta, ya la trataban de sacar del auto.

Alguien, desconocido, que podría haber evitado pasar por una situación así, se rebeló, y como me pasó tantas y tantas veces, tuvo verguenza de que eso pasara delante de él. Huevos, piedad y misericordia.

Piedad y misericordia en el sentido correcto, según lo que creo yo.

Alguien depositó en el banco de favores, alguien cobró parte de mi crédito. Y me pone muy bien pensar que quiero decirle gracias. Que somos parecidos, que cuente con ayuda en su camino de guerrero.

Seguramente, no es el único. Seguramente hay muchos más.  Y huevos… sobran.

Tierra de nadie.

Hay situaciones que sobrepasan los límites. Se escapan de control y ya no quedan soluciones. No al menos soluciones que los que “seguramente” se sientan detrás de sus burocráticos escritorios y en mobre de los DD HH alzan su bandera, además de cobrar su sueldo por hacer… q se yo que hacen! Seguro, que se lo que no hacen. Aportar soluciones, o intentos de solución al menos. La solución definitiva se me ocurre?.

Seguro que a Uds. jamás se les cruzó por la cabeza pensar en una solución. Igual que a mi.

Cuando los aviones despegan, en la pista hay una línea roja llamada “point of no-return” . En inglés, punto de no retorno. Algo así como para decirle al piloto, que después de esa línea despegue, ya que no hay otras posibilidades, excepto los milagros.

Algunas cosas en la sociedad están totalmente fuera de control. Hay algunos lugares de Montevideo que son tierra de nadie. Y esto no es exageración. O quitan radicalmente la droga, vivimos un período de abstinencia lleno de problemas, y alcanzamos un poco el equilibrio como sociedad, o todo va a terminar mal. Muy mal.

Además, me da risa cuando hablan de responsabilizar a los padres. Ellos ríen también ante tan infantiles medidas. Como tampoco les importa la cárcel, como no les importa la vida. Nada tienen que perder.

Esto se gestó durante muchos, muchos años. Sin percibirlo creció en la sociedad. En algún momento va a estallar. No quiero estar en el lugar de Daisy hoy. Tiene mucho por concretar, si es que aún queda algo por hacer. No quisiera ser policía, vivir cosas que ningún magistrado vive, y luego tratar de explicarlas.

Tampoco me gusta escribir de esto, porque se que muchos me van a querer quemar en la hoguera santa, otros van a entender pero van a callar y seguramente los menos, tengan los huevos necesarios para decir basta.

Este tema es tabú. Todo sea por los derechos humanos.  Me cago en el tabú.

No quiero llegar a viejo, con imágenes que no podría borrar de mi mente.

Hasta la vista BBS.

    
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